[Intro] Las campanas daban las siete, los puestos encendían su color. Compramos dos panes con azúcar y compartimos uno entre los dos. [Verse 1] Corrimos detrás de las palomas, mojamos los zapatos en la fuente. Tú dijiste que el mundo era muy grande, yo respondí que éramos más fuertes. La banda ensayaba junto a la iglesia, un niño vendía claveles de papel. Yo dibujé una casa en tu servilleta con dos ventanas y un limonero también. [Pre-Chorus] No había contratos, ni equipaje en el andén. Solo monedas para dos refrescos y toda la tarde por delante. [Chorus] Cuando éramos invencibles, la noche cabía en una canción. Ningún camino parecía imposible, ninguna distancia vencía a los dos. Cuando éramos invencibles, tu mano marcaba mi dirección. Éramos jóvenes, no invencibles, pero aún no conocíamos la diferencia, mi amor. [Verse 2] Subimos al techo de casa de tu tía para ver las luces de la procesión. Tú llevabas flores detrás de la oreja, yo una guitarra fuera de afinación. Hablamos de nombres para nuestros hijos, de una cocina pintada de azul. Tú querías libros junto a la ventana; yo prometí cantar solo para tú. Te reíste: “Se dice solo para ti”. Volví a cantarlo hasta hacerlo mejor. Tu risa cayó sobre las tejas como la primera lluvia de calor. [Chorus] Cuando éramos invencibles, la noche cabía en una canción. Ningún camino parecía imposible, ninguna distancia vencía a los dos. Cuando éramos invencibles, tu mano marcaba mi dirección. Éramos jóvenes, no invencibles, pero aún no conocíamos la diferencia, mi amor. [Instrumental Break] [Bridge] No quiero ensuciar aquellos días con todo lo que vino después. Fuimos sinceros dentro de lo que éramos, aunque no supimos cuidarlo bien. Tu alegría no fue una antesala para la culpa que hoy debo cargar. Fue una vida completa en cada tarde, un presente que supimos habitar. [Final Chorus] Cuando éramos invencibles, el oro venía del atardecer. No de medallas, portadas ni hoteles, sino de verte junto a mí correr. Cuando éramos invencibles, el mundo no debía obedecer; solo bastaba volver por la plaza y tener una canción que aprender. [Outro] Las campanas dieron las ocho. Tu madre te llamó desde el balcón. Dejaste una flor sobre mi guitarra y yo regresé silbando nuestra canción.